Description
Se reduce en un 25% el tiempo para completar todas las misiones.
Contexto histórico
Tanto para el espionaje como para el contraespionaje, hablar varios idiomas es una bendición que puede resultar útil en todo tipo de misiones, desde vigilancia hasta infiltración. Aunque inicialmente, los espías eran reclutados únicamente por su facilidad para un idioma, cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los servicios de inteligencia ya contaban con escuelas propias para entrenar a los agentes en los idiomas enemigos. Las complicaciones lingüísticas hacían que algunos países fueran más difíciles de espiar, como China y Japón. Durante la Guerra Fría, tanto la CIA como la KGB crearon institutos para estudiar idiomas y superar estos desafíos.